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Concepto


EL DIAGNÓSTICO

Nadie empieza un negocio pensando en fracasar. Empiezan pensando en lo que van a ganar. Y ahí está el primer problema.

La mayoría construye su concepto de negocio desde adentro hacia afuera: piensan en lo que saben hacer, en lo que les gusta, en lo que creen que pueden vender. Y después buscan a quién vendérselo. Ese orden parece lógico — pero está al revés.

Un concepto sólido no empieza con lo que tú tienes. Empieza con lo que el mercado necesita y todavía no está encontrando como debería. La diferencia entre esas dos cosas puede ser la diferencia entre un negocio que jala desde el primer mes y uno que lleva tres años empujando sin avanzar.

No es tu culpa si nadie te lo explicó así. Pero ahora que lo sabes, ya no tienes esa excusa.

Construiste sobre lo que querías vender, no sobre lo que el mercado necesita comprar.

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